Serie Motivación 1: dar premios hace que la gente disminuya su motivación para realizar una tarea.

El coste oculto de la recompensa y “el efecto Sawyer”

Seguro que has leído o visto o te ha llegado de alguna forma la historia de Tom Sawyer y el episodio de la  valla. El personaje es compelido por su tía a pintar la valla que rodea la casa. El niño odia la tarea, por lo que idea una fórmula para que otros lo hagan por él: vende a los otros niños la idea de que realizar la tarea es divertido y que, por un puñado de monedas les dejará hacerlo. Sorprendentemente, los demás niños creen a Tom y le pagan porque les deje pintar la cerca, con lo que Tom se tumba tranquilamente mientras los otros niños se pelean por coger la brocha y pintar.

tom-sawyer-4-comiendo-una-manzana
Tom gozando mientras los demás trabajan

En un estudio clásico, Lepper y Greene, dos psicólogos estadounidenses demostraron el efecto contrario a Sawyer y su valla: las gratificaciones pueden transformar una tarea interesante en una carga. En su estudio, se hacían tres grupos de niños de el mismo curso escolar:

Grupo premio esperado: A este grupo se les enseñaba un diploma de “buen jugador”, muy bonito y lleno de lazos y con el nombre del niño impreso, y se les preguntaba si querían dibujar libremente para conseguir el diploma.

Grupo premio inesperado: A este segundo grupo se les preguntaba si querían dibujar. Si lo hacían, al finalizar la sesión, se les entregaba el diploma de “buen jugador”.

Grupo sin premio: Al último grupo se les planteaba si querían dibujar, pero no se les prometía diploma ni se les daba al final. 

Pasan dos semanas y los maestros ponen papel y rotuladores sobre las mesas y les dejan tiempo de juego libre, mientras observan a los alumnos en secreto. ¿Adivinas qué pasó?

los grupos “sin premio” y “premio inesperado” fueron los que más dibujaron, y mostraron el mismo goce y disfrute con la tarea

Pues contra todo pronóstico, los grupos “sin premio” y “premio inesperado” fueron los que más dibujaron, y mostraron el mismo goce y disfrute con la tarea. Pero atención. Los miembros del grupo “premio esperado” !mostraron mucho menos interés y pasaron mucho menos tiempo dibujando que antes, y mucho menos que los miembros de los otros grupos! Piénsalo bien. El mero hecho de haber prometido un premio por realizar una actividad, había robado el atractivo de esa actividad. Veamos qué puede haber ocurrido:

  • En la mente de los niños se establece una conexión que podríamos resumir así: Si me premias por esto, es que la tarea en sí misma no es gratificante, por lo que no la haré si no hay premio.
  • En el pasado hice esta tarea a cambio de algo, es injusto entonces hacerla ahora “gratis”.
  • Observa que el premio en sí no marcó la diferencia (el grupo “premio inesperado” sí mostró interés por dibujar), lo que resultó decisivo fue plantear la recompensa condicional: “si (lo que sea), entonces (te doy esto)”. Esto sucede porque este tipo de premios exigen que las personas renuncien a cierto grado de autonomía, lo que reduce enormemente el disfrute por la actividad. Es algo así como “verse obligado” a hacer algo. 

Recapitulemos. Vemos entonces que recompensar de forma externa una tarea supone que las personas comiencen a ver esa tarea de forma distinta, como algo poco gratificante en sí misma, consideran que si ahora no hay premio, es injusto hacerla, y además, perciben que dándoles premios se sienten obligados de alguna manera a realizar esa tarea, renunciando a su autonomía. 

Si queremos que alguien aprenda a disfrutar de una tarea, no podemos ofrecerle incentivos externos para su realización

Este estudio y otros, han sido confirmados durante años, incluso en entornos empresariales relacionados con las primas por objetivos.  Líderes, empresarios/as, profesores, padres y madres, etc. debemos replantearnos muchas cosas. Si queremos que alguien aprenda a disfrutar de una tarea, no podemos ofrecerle incentivos externos para su realización. Entonces, ¿qué hacer? El debate está abierto. 

Nos vemos en la próxima entrada.

Lectura Recomendada: La Sorprendente Verdad sobre lo que Realmente nos Motiva. David H. Pink.  2010.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s